viernes, 14 de julio de 2017

Juego de Tronos es cada vez más incoherente y aun así todavía es mágico

Juego de Tronos es cada vez más incoherente y aun así todavía es mágico

Publicado el 13 de Julio de 2017 por Emmett Booth en The Concourse


Esta es la época del año en que me estiro en agonía a través de un foso de lava burbujeante, poco dispuesto a dejar mi punto de apoyo a ambos lados, porque amo y odio a Juego de Tronos.
Soy el loco, malo y peligroso de Byron por Canción de Hielo y Fuego, la saga de libros que fue adaptada (más o menos...) a la serie de HBO. Llegué a la serie como un fan de horror, después de haber amado el trabajo de George R. R. Martin en esa área, aunque generalmente era escéptico de la fantasía; Me había aburrido cada vez más de los clichés calcificados del género. Por lo cual resulté ser la audiencia perfecta para CdHyF. La saga es a menudo considerada como deconstructiva, una máquina con dientes aserrados que come clichés y caga tristeza. Entiendo por qué lo es, pero creo que es más reconstructiva que deconstructiva, no destroza tanto el género como para recordar a los lectores de por qué valía la pena enamorarse en primer lugar. No es que ser el héroe sea estúpido, es que ser el héroe es duro, y podrías fracasar en ello. Pero eso no significa que el intento sea en vano. El género había retrocedido a un rincón donde prometía recompensas sociales por hacer lo correcto. En libro tras libro, si eras bueno -y en estos libros, era tan fácil como un pastel (caliente) ser bueno, serías rey y la tierra prosperaría por la bondad del rey. CdHyF demuestra que no es fácil ser bueno, y que las recompensas por serlo no son automáticas, pero que ello sólo lo vuelve más poderoso si eliges hacer lo correcto de todos modos. ("Sin oportunidad, y sin elección") Es un rotulo muy existencial de romanticismo. El más fiel de todos los caballeros es Brienne de Tarth, y ni siquiera es un caballero. El más verdadero de todos los señores es Davos Seaworth, nacido como un don nadie en el lecho de Pulgas.
Des esta manera, la primera vez que escuché las majestuosas cuerdas de la música de JdT y vi el magnífico mapa ondulante y desplegable de los créditos de apertura de la serie, realmente lloré. Era como si finalmente compartiera un secreto guardado durante mucho tiempo con el mundo. Mirando esta historia y los personajes que reciben la atención generalizada y familiar que siempre merecieron ha sido genuinamente mágico.
Esa magia no ha desaparecido en los años siguientes, al menos no por completo. Incluso el episodio más débil del show todavía la evoca. El reparto hace juego, los escenarios y los trajes son perfectos, y, como dije, esa partitura todavía me pone flojas las rodillas.
Pero... pero... PERO... el tema es que, los libretos se han caído de un acantilado en las últimas temporadas, ya que no solo han sobrepasado a los libros, sino que también han hecho alteraciones que han tenido frustrantes efectos dominó. Hay dos preguntas interrelacionadas que he estado planteando a cualquiera que escuche desde el final de la temporada pasada: ¿Por qué es Jon rey? y ¿por qué Tyrion es Mano? Todavía no he oído una respuesta satisfactoria, y ese es un gran problema. Ninguno de los personajes ganó esas posiciones en la temporada 6, ya sea en el universo o como personajes de ficción en una trayectoria dramática. Jon se comportó como un idiota colosal en la Batalla de los Bastardos, triunfando sólo gracias a la intervención de Sansa, y sin embargo, en el siguiente episodio, los señores del norte actuaron como si fuera la segunda llegada de Robb el Joven Lobo, que fue coronado después de ganar batallas. Tyrion, mientras tanto, pasaba la temporada haciendo bromas malas con Missandei y Gusano Gris mientras que sus vagas políticas fallaban, vagamente; Cuando Dany lo nombró su Mano de todos modos, se sintió más como un casillero que necesitaba ser tiqueado, que un resultado orgánico de la narración que habíamos estado viendo. Para ser claro, no estoy tratando de ser un presumido sabelotodo lector; Hago estas críticas a regañadientes, porque amo a Jon y a Tyrion y les deseo bien. Pero sus éxitos tienen que significar algo, y si no están arraigados en el personaje y el tema, no lo hacen.
Después de todo, lo que ha mantenido a CdHyF a flote es como Martin ha lanzado la historia en tantas direcciones diferentes es ese andamiaje de hierro de tema y caracterización. Eso es precisamente lo que el espectáculo ha sacrificado cada vez más. La frutilla es deliciosa, pero la torta debajo esta rancia. Torciendo las palabras finales de Jon Arryn: La semilla no es fuerte. No me hagan empezar con lo que hicieron con Stannis, o Dorne, o...
Sin embargo, vuelvo por más, porque incluso una versión confusa de esta historia es digna de inversión, y porque, una vez más, el elenco y el equipo están poniendo tanto más esfuerzo y talento de lo que los guiones merecen. Puede que me pierda a Lady Corazón de Piedra, pero ver en el trailer a Beric Dondarrion encendiendo su espada en llamas (presumiblemente) empuñándola frente a un caminante blanco aun así detuvo mi corazón. Así que voy a pasar esta temporada aquí en Deadspin, detallando esos altos y bajos, temblando ante los primeros y gritando ante los últimos. Para bien o para mal, con los sobresaltos a lo largo del camino, estamos llegando al final: "Pronto se cernirá sobre nosotros una era de maravillas y horrores, una era de dioses y héroes." Vamos a montar este barco de Willy Wonka juntos hacia el abismo.


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